La reina del pesebre


Allí estoy, mirando de frente, en tono picaresco la cámara, luciendo con soltura un traje de luz, brillo, colores, (rojo, dorado, azul y plata), como los rayos etéricos, mi sonrisa es muy mía, como de satisfacción por lograr la comodidad de lucir un atuendo a la medida, del momento, de celebración, de nacer, de juego, de creatividad, cercano a mi propio nacimiento.

Repasando el significado de la palabra pesebre, aparece "lugar donde se alimentan los animales", también "lugar donde se reserva el alimento de los animales", me resulta curioso encontrar esta imagen en particular hoy, mañana en la que vengo revisando qué me nutre en todos los planos. Esa pregunta me aparece últimamente, ¿Cuál es mi alimento? ¿Cómo alimentar a mi propio hijo?.

Ha comenzado el invierno, y en mis mañanas tempranas he resuelto ya hace un tiempo caminar, recibir el amanecer caminando, en lo posible junto al río, ese es mi desayuno, la belleza natural de ese momento único, movedizo, silencioso, personal, donde lo inabarcable se presenta ante mis pasos, y me expande el pecho, activa esa llama interna. Cada vez es diferente, cada vez los colores que se van presentando a mi vista son combinaciones, increíbles que a veces hasta siento imposibles, me aparece la necesidad de abrazarlo todo, agradecer por este presente que me otorga el privilegio de iniciar así mis días.

Mucho tiempo he deseado, soñado, intencionado, alcanzar la vida que hoy puedo disfrutar con conciencia, muchos años habitando un encierro plagado de, "no puedo", "ya va a ser", "tal vez algún día", "quizá solo es posible volviendo a nacer", y mil argumentos más, que aparecían cada mañana, en medio de una vida donde el único reinado eran el agotamiento, la escasez de tiempo para mi, para detenerme y observar, para escuchar-me, para escuchar a mis seres queridos, para sentir, para Ser.

Hace unos días, me di cuenta que en este presente me faltaba algo, concreto, sentí el hueco, rotundo, patente, casi físico, empecé a reflexionar, a observarme, y sentir, sobre todo sentir, intentando no dar en demasía alimento a mi mente que suele rápidamente expandirse como un ovillo enredado, quitándome buen tino y claridad y retirándome del presente.

Fue pasada una semana, y gracias a la asistencia de una amiga, con la que suelo compartir la búsqueda amable y generosa del camino evolutivo, que pude descubrir qué me estaba faltando. Era simple y como todo lo que es simple muy profundo ese hueco, me olvidé de detenerme, respirar y contemplar con alegría mi Vida, presente, elegida, expandida y auténtica.

Luego de todas las tormentas, los cambios, los movimientos recorridos hasta aquí que me tuvieron orbitando entre el Este y el Oeste, la Montaña y el Río me zambullí casi sin darme cuenta en desplegarme y animarme a crear esta mi Vida, llena de brillos como ese ropaje que me trajo la foto, ahora en apariencia despojado más con un paisaje interno profundamente motivador y alineado con mi propio Sentido de estar en la Vida, de estar en Amor con lo que Es y con quien Soy Yo.

Y así, es que hoy me comparto, como esa reina bailarina, abierta a crear un espacio posible para nutrir-me y nutrir, agradeciendo sendero que me trajo hasta este nuevo paraje, sin tiempo, vital, lleno de arte, naturaleza y alegría, esa que viaja dentro del pecho y despierta una sonrisa cómplice invitando a jugar una nueva partida, con la confianza de saber el sentido que siempre nos guía a encontrarnos, a iluminar-nos desde la verdad.

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